La mano del hombre no es capaz de plasmar en un papel, todos los estados emocionales que puede reflejar un rostro humano. Puedes simplificar las expresiones y traducirlas en palabras o bocetos a lápiz, sin embargo, el abanico es tan amplio y los sentimientos tan profundos que resulta del todo imposible, mostrarlo a través de las palabras o un dibujo.